13/10/2011

viviendas sostenibles versus geotecnia insostenible... o ¿porqué preocuparse de la eficiencia energética si despilfarramos en cimientos?

recuerdo una anécdota que me contó un amigo … en una reunión se presenta el Jefe de Obra con un peazococheketekagas de esos con tropecientos CV, más ancho que un TIR, recién estrenadito, y cuyo precio debería sobrepasar la cuantía necesaria para alimentar a cincuenta familias nepalíes durante diez años


… después de que todos los presentes le hicieran la ola y el tipo se pusiera hecho un pavo real, mi amigo le comenta, “coñe, Paco, esto tiene que gastar una burrada”, a lo que el Jefe de Obra contesta con cara impávida…


“¿y qué?”

resulta obvio… si uno se gasta 90.000 gallifantes en un carro, de lo que menos se va a preocupar es de la gasolina, del CO2, de los urogallos o del clima que le va a dejar a sus hijos.

por eso encuentro alucinante que los cochazos de lujo de hoy día se publiciten diciendo que gastan menos de 6 litros a los cien, o que escupen menos de 150 g de CO2 por kilómetro… ¿quién, de los que se compran ese coche, se preocupa de esas cosillas?

seamos realistas… nadie

y en esas estoy cuando veo proyectos de arquitectura con etiqueta de “sostenibles”, que fardan de ser construcciones biotecnológicas que consumen un 25 % menos en energía de climatización, o pisos con maravillosas placas solares en el techo que dicen ser el colmo del ecologismo… entonces me acuerdo del jefe de obra colega de mi amigo… y me digo eso de… “ah, vale... ¿y qué?”

sí… mola que de un tiempo a esta parte se esté poniendo de moda esto de la arquitectura sostenible… mola que pongamos placas solares por todas partes, y algún miniaerogenerador que otro (puestos hasta en los nuevos radares de carretera… eso da para un post entero, pero se me iría la olla)… y mola que reutilicemos las aguas grises, las verdes y las azules… y molan mogollón los tabiques aislantes (sobre todo porque así no oigo al perro de la vecina)…

pero molaría mucho más que recordásemos que mucho más sostenible que reutilizar y reciclar los residuos es reducir el volumen de los mismos, empezando por el alegre e inmoral consumo de materias primas no renovables que despilfarramos en una obra.

echemos un vistazo a la madre de nuestras estructuras de unos lustros a esta parte… el hormigón.

bien… por lo que se ve, a los fabricantes de cemento les están apretando las tuercas para que disminuyan sus emisiones: La fabricación de cemento tradicional emite CO2 a través de dos fuentes: por un lado su producción requiere de un calor intenso, y por lo tanto es necesario invertir mucha energía para calentar los hornos que calientan el material. Y además, emite CO2 cuando cuece, es decir, cuando fragua en el proceso primario de endurecimiento del hormigón.

total, que la materia fundamental con la que ejecutamos nuestras estructuras es malota a cascaporro en lo que a su impacto ambiental se refiere… lo dice hasta wikipedia

no obstante, pese a pretender colgarles a nuestras nuevas casas una etiqueta verde, a poco que nos paremos a mirar debajo del forjado sanitario se nos subirían los colores.

suelo mentar a otro un buen colega de trabajo (arquitecto él) que me cuenta cómo en sus ponencias afirma que desde los primeros años de este siglo se está produciendo un fenómeno paranormal con la fuerza gravitatoria:



de forma ajena a un poltergeist no puede entenderse que las dimensiones de los cimientos hayan aumentado de media un 50 % desde esa fecha… si el suelo es el mismo que antes (y los geólogos no han dicho nada en contra… a pesar de que si hiciéramos una encuesta entre geólogos es posible que encontrásemos tantas opiniones discrepantes como geólogos consultados, con independencia de la pregunta formulada… para variar), digo, que si el suelo no ha cambiado, y la superficie de las zapatas aumenta, debe ser que la fuerza de la gravedad a aumentado ¿no?... o eso, o las tensiones admisibles, de golpe y porrazo, disminuyeron a partir del año 2000.

y ahora… como diría Punset… preguntémonos “¿cómo puede serrrrr?”

pues da la casualidad de que más o menos por esas fechas empezó el cotarro del seguro decenal (la LOE es de 1999)… y que después, con bastante retardo, entró en vigor el CTE (2006), consecuencia de lo cual muchas formas tradicionales “de hacer” en la obra se vieron un tanto… “alteradas”.

una de ellas era la determinación de la tensión admisible de servicio del terreno… y es que desde entonces proliferaron los “estudios geotécnicos”.

… antaño el Proyectista (o Director de la Obra), se pasaba por el solar, le daba una patada a la explanada y dictaminaba tipo de cimentación, tensión de servicio, profundidad de apoyo y coeficiente de balasto.

(una losa... fijo)

cuando lo de la patada no era del todo convincente (o tal vez por la proliferación de personal femenino en tales lides, cuya pegada y geometría del tacón diferían de los tradicionales), se procedía de la siguiente forma: se avisaba al encargado de la obra, quien se presentaba (después de desayunar) en el lugar indicado por la Dirección Facultativa, armado con un rea del 12 y un mallo (el diámetro del rea no es relevante)… se clavaba entonces el rea hasta que se apreciase un aumento de la resistencia del terreno, en función del cual se determinan los ya mencionados parámetros necesarios para el diseño del cimiento (coeficiente de balasto incluido, claro.)

… debido a los cambios de la legalidad vigente que he mencionado anteriormente, se substituyeron aquellos entrañables procedimientos por el no menos psicodélico de clavar una varilla (de diámetro y peso, eso sí, normalizados) a porrazos de una maza (también normalizada) de 63.5 Kg de peso, que cae desde una altura (muy normalizada) de unos 75 cm.

(aquí un ejemplo del invento)


… eso sí, como ese procedimiento está normalizado… mola más.

del número de porrazos registrados al clavar la varilla se deducen ahora igualmente los parámetros del terreno, dado que la correlación de este procedimiento (del aporreamiento normalizado) con el del encargado y el rea (no normalizado) ha sido empíricamente contrastada.

y con esto (y un visado), ya tenemos un estudio geotécnico.

mola, eh?

sí… también hay otros procedimientos normalizados, claro… métodos de muestreo más realistas, ensayos de laboratorio y ensayos “in situ” bastante más raros, cálculos analíticos, análisis numéricos… incluso técnicos que se pasan por la obra (qué cosas)… pero todo ello adolece de un problema fundamental: es más caro que el aporreamiento sistemático del terreno.

¿caro?

no sé.. no sé…

veamos las diferencias…

basándome en los datos que aportaba el Sr. Roger Oriol Gibert en una ponencia que presentó en CONSTRUMAT este año ("el coste de la geotecnia de bajo costo", título antológico donde los haya), las diferencias en “entidad” que grosso modo pueden preverse entre una cimentación proyectada partiendo del sistema del aporreamiento sistemático, respecto al cimento resultante de un diseño algo más detallado (partiendo de una caracterización “in situ” y de laboratorio mínimamente rigurosas) pueden estar en un orden de magnitud del 30 % (yo creo que es mucho más, pero valga esa aproximación)…

… planteémonos ahora cuánto hormigón es el que ponemos en aquellas unidades de obra que tienen relación con el terreno… obviamente dependerá del tipo de edificio y tal… pero tal vez no me iré mucho de la realidad si hago una estimación de un 25 % en volumetría (y tal vez me quede corto).

total… el sobrecoste en hormigón armado en función del rigor del estudio del terreno puede ser del 7.5 % sobre el total de la estructura.

dado que los argumentos meramente económicos no tienen ninguna trascendencia en un país tan rico como el nuestro, hagamos una estimación exclusiva de los medioambientales…

según estimaciones de finales del S. XX, la construcción en su conjunto era responsable del 35 % del consumo energético global del sector productivo secundario, incluyendo la industria y el transporte (Sophia and Stefan Behling (1996): Sol Power, Prestel, Múnich - Nueva York); considerando que la volumetría del hormigón representa aproximadamente el 50 % del volumen total de las materias invertidas en la edificación (esto lo sabe cualquiera que haya hecho un derribo), podemos estimar que aproximadamente el 18 % del gasto energético del sector productivo secundario se lo lleva el hormigón…

proporcionalmente, pues, el hormigón de la cimentación representará pues del orden del 4 - 5 % de este consumo energético, y siguiendo el mismo razonamiento, la proporción debida a un sobrecoste no justificado de la cimentación representará el 1.5 – 2 % del consumo energético global de los sectores productivos, y por tanto, de las emisiones de CO2.

si estas cifras a gran escala parecen poco significativas, hagamos un ejercicio de aproximación para nuestra vivienda…

podemos promediar la volumetría de hormigón destinado a cimientos por vivienda sobre los 10 m3… si el 30 % de esa volumetría es gratuita, tenemos 3 m3 de hormigón tirados por la cara… según la Guía de la Edificación Sostenible (Inst. Cerdà, Min. de Fomento, IDEA, Madrid, 1999) el equivalente energético en origen del hormigón anda sobre los 1.1 MJ/kg… así que el exceso de hormigón de los cimientos de nuestra casita se va a los 8250 MJ, o sea, unos 2290 kW

el equivalente en Tn de CO2 por kW anda sobre unas 0.0003, así que el exceso en hormigón de los cimientos por vivienda repercute en unas 0.75 Tn de CO2, o sea, el equivalente de lo que echa por el tubo de escape un coche en hacer el trayecto Barcelona – Sevilla ida y vuelta (unos 2000 km, a razón de 150 g CO2/km) casi TRES VECES.

viéndolo a la escala que toca, y estimando un ratio de edificación de unas 250.000 viviendas anuales en un ciclo económico normalizado (lejos de las 700.000 u 800.000 de los años del despiporre, pero algo más que en la debacle actual), nos salen unas 200000 Tn de CO2 al año… casi, casi lo mismo que suma el total de las emisiones domésticas por demanda energética anual de una localidad de unos 500.000 habitantes (pongamos Sabadell, Terrassa y Cerdanyola del Vallès, las tres juntas…)

AHÍ ES NADA

y esto solo es el hormigón… y suma ahora el hierro (que andará por una cifra similar) y escandalízate aún más...

visto lo visto…¿a nadie se le ocurre pensar que la sostenibilidad de un edificio empieza por no multiplicar por dos los cimientos?

¿y nadie tiene remordimientos recomendando por ahí unas tensiones admisibles de servicio que claman al cielo???

¿o no son barbaridades como llevar al nene a la guardería en un hummer?


es un hecho... las subvenciones a las energías "alternativas" no van a cambiar la tendencia al desmadre ecológico... sería diez veces más efectivo invertir en aislamiento y reducir - mediante la racionalidad y la calidad técnica - el volumen de una obra... menos hierro, menos hormigón y un poco más de seso...

4 comentarios:

  1. De acuerdo que se sobredimensionan los cimientos, y cada vez más. Es proporcional al coste del estudio, cuanto mas barato menos tansión admisible, es como los seguros cuanto más riesgo más pagas de póliza, así de sencillo. A pesar de que yo intento hacer las cosas bien, pero si no me hacen caso, pues que paque el arquitecto o el cliente. En cuanto al despilfarro, cada uno se gasta el dinero, que ha ganado honradamente en lo que quiere, no has pensado en que si tiene el coche a nombre de la empresa, ese coche es una inversión que desgrava el 35 % (impuesto de sociedades) y el 18% (IVA), y que le sale a menos dela mitad de precio (El Hummer les sale a perecio de León) y que prefiere gastárselo en coches, rolex y viajes que en tramos del AVE de miles de millones. Estos "pequeños" detalles te automotivan a la hora de trabajar. Y en cuanto al C02, ¿quieres decir que el exceso generado por la actividad humana no se compensa por la mineralización de carbonato cálcico en el mar?

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  2. estimado anónimo

    ... supongo que la infumable longitud de mis posts debe despistar sobremanera sobre la intención de los mismos

    ... nada más lejos de rajar aquí contra los coches de alta cilindrada (aunque puestos, también rajaría a gusto, pero no es el caso), ni de como cada cual sea dueño de patearse el sueldo en el contexto moral actual de esta sociedad donde prima el "ande yo caliente y j...se la gente", y el que venga detrás que arree... o de como se camuflan como gastos de empresa ciertas percepciones salariales (para eso en todo caso están los inspectores de hacienda).

    ... el tema era que me daba por pensar en voz alta sobre lo perplejo que me deja el ansia que parece haber sobre ciertos aspectos de la sostenibilidad en arquitectura (placas solares en el techo y demás) cuando por contra se despilfarra hormigón empezando por los cimientos (cuando el ahorro del mismo solo depende de poner un poco de materia gris, el único material que no emite CO2)

    el caso es que la fabricación de cemento es el segundo agente productor de CO2 a escala global, después de la quema de combustibles fósiles para otros usos (prioritariamente transporte y climatización)

    solo eso.

    lo de la compensación del CO2 por mineralización... me temo que es suficiente con verificar el balance de CO2 atmosférico de los últims años: la concentración atmosférica actual es de 381 ppm, la más grande en los últimos 650.000 años, y probablemente en los últimos 20 millones de años.

    esos números se establecen a partir de los estudios de la componsición del aire ocluído en los hielos de la antártida (realizada sobre muestras obtenidas de testigos de sondeo) y sitios semejantes... y verifican datos como esos.

    suma ahora a eso la disminución de la biomasa marina que fija el CO2 (p.e. por la pérdida exponencial de los escudos de arrecifes, hecho más que constatado) y la pérdida brutal de masa vegetal (primer proceso de fijación, muy por encima de lo que puedan los ecosistemas marinos)a escala planetaria y gracias a las quemas, a las talas y a IKEA...

    pues me parece que los datos no apuntan por ninguna parte a que se esté compensando nada de nada

    es lo que hay....

    y obviamente, a los del Hummer se la trae al pairo lo que piensen de ellos sus hijos...

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  3. ains... se me olvidaba linkar esto

    http://www.eoearth.org/article/Mauna_Loa_curve

    ... el ya famosísimo registro de la proporción de CO2 atmosférico del observatorio mauna loa... ya sabes, los picos del diente de sierra corresponden a los períodos estacionales de menor absorción vegetal de CO2 (menor actividad fijativa de los bosques del hemisferio norte)

    la curva ascendiente es irrefutable

    y para no extenderme en consideraciones sobre el negacionismo y demás, dejo linkado también un artículo basatante clarificador (y serio, del International Journal of Mass Spectrometry, vamos, que no está sacado de Muy Interesante precisamente...)

    http://www.bgc.mpg.de/service/iso_gas_lab/publications/PG_WB_IJMS.pdf

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  4. Me recuerda a un reportaje que vi hace unos años sobre una casa (sería mejor decir casita) sostenible -concepto grandioso donde los haya-, que presumía de ser la leche 2.0. Era solar, ecológica, con una emisión mínima de CO2, orientable según el viento dominante, todo monitorizado según las condiciones ambientales, con vidrio orgánico, bordes redondeados, tonos muy claritos y, por supuesto, reciclable al 100%, vamos, una chulada, hacía juego con el iPhone.

    Lo malo vino cuando, en mitad del pijerío, le preguntaron al arquitecto cómo se apoyaba en el suelo, y el tipo, después de hablar cinco minutos sobre el sistema de optimización estructural, la rigidización de la caja, la eficacia de la "piel" (eso que antes llamábamos fachada), las distorsiones a torsión de los pilares y los ajustes "rotulares" de los puntos de apoyo, suelta, orgulloso de narices, "y por supuesto, todo esto va cimentado sobre una losa de hormigón armado".

    ¡¡ Una losa de hormigón !!, después de tanta modernez, apoya esa especie de "tienda de campaña hipertrofiada" sobre una socorrida losa de hormigón, ¿dónde estaban ahora la optimización estructural, la eficiencia y el CO2?. Apagué la tele y me fui a dar un paseo. Hay cosas contra las que no se puede hacer nada, y cuánto antes lo tengamos asumido, mejor.

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